Es un hecho que dos personas escribirán de forma ligeramente diferente sobre el mismo tema, incluso aunque ambas procuren seguir ciertas normas de escritura, por ello disponer de un glosario técnico, tanto a la hora de redactar, como de traducir, debería ser un aspecto a tener muy en cuenta, sobre todo en empresas de sectores técnicos y tecnológicos en los que la precisión y la claridad resulta importante, y a veces crucial.
Nuestra filosofía de trabajo con el cliente final incluye la gestión terminológica, su aplicación, revisión y mantenimiento periódico como valor añadido al servicio de traducciones. La dinámica de trabajo puede tomar diferentes caminos, en función de la disponibilidad de glosarios previos, traducciones validadas, etc. pero suele incluir los siguientes pasos:
1.- Si el cliente dispone de glosarios validados se adaptan y ajustan a los sistemas de trabajo para su uso inmediato y su introducción en los métodos de gestión de la calidad de Traducciones JMV.
2.- Si el cliente dispone de traducciones validadas, disponemos de margen de tiempo y al cliente no se le procuró anteriormente un glosario validado, procedemos a la creación de un glosario técnico específico a partir de esta documentación. Esto ofrece la ventaja de partir de una base de trabajo sólida en la que poder apoyar los procedimientos de control de calidad terminológica posteriores. Este glosario puede ampliarse durante posteriores encargos de traducción. Estas incorporaciones debe validarlas el representante autorizado del cliente, de forma que ambas partes mantengan un control total sobre las versiones finales.
3.- Si el cliente no dispone ni de glosarios previos, ni de traducciones previas validadas, o la calidad de cualquiera de estos elementos se considera poco fiable, Traducciones JMV puede elaborar un glosario previo que pasaría a ser validado por el cliente, como paso previo a la traducción. Este paso puede, en función de la urgencia del encargo, sustituirse por la creación, simultánea a la traducción, de un glosario específico para el cliente. Una vez entregada la traducción y el glosario, el cliente puede evaluar y validar o rechazar el glosario, o partes de él, encargándonos nosotros de la implementación de cualquier cambio sugerido por el cliente al glosario. Esto confiere al cliente un control exhaustivo de la terminología que desea usar en sus escritos, textos y documentos.
Esta es la recomendación que hacemos a todos nuestros clientes, grandes o pequeños, aunque somos conscientes que hay clientes que prefieren delegar estas funciones totalmente en los traductores, muchos otros trabajan con “vocabulario controlado” y desean usar siempre ese vocabulario, por ello la incorporación de los glosarios validados a los procesos de Garantía de Calidad en  es una parte fundamental de nuestra filosofía.
El volumen del proyecto no es óbice para la creación de un glosario, ya que ese mismo glosario puede aprovecharse para la creación, revisión o modificación de nuevos o futuros textos, no solo traducidos, sino creados directamente en cualquiera de los idiomas del glosario.
En posteriores artículos podemos tratar el uso de MemoQ y sus funciones de QA y control terminológico. ¿Ideas, sugerencias?